EL SALITRE DE LA BAHÍA
Ahí tienen el matrimonio, sentados en los maderos de alguna barca que se quedó sin trabajo y las olas de la bahía la destrozaron durante un temporal.
A cualquier persona de " tierra adentro " le hubiera asustado sentarse a tomar el sol tan cerca de las olas, pero Demetrio - le llamaban Deme - y Angélica, a la que llamaban Anyi en el pueblo, conocían desde niños hasta dónde puede llegar la ola.
- Las olas son muy traicioneras, me han enseñado mis amigos pescadores de caña al atardecer, porque vienen muchas seguidas que se quedan a dos metros de ti, pero, de pronto, y sin saber el porqué, una ola empieza lejos a crecer y a crecer y cuando llega a tu lado no te da tiempo a retirarte y te moja hasta la rodilla.
Deme era pescador de barquita al atardecer hasta hace pocos años.
Hoy se ha acercado al paseo marítimo y agarrando de la mano a su mujer, se ha sentado en los restos de una barca que algún temporal destrozó.
Y hasta ellos llegan, y les salpican la cara, el salitre y las gotas de agua.
Foto pinterest.es

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