LA PALABRA Y LA LLAVE
Una frase que se quedó grabada en mi memoria de niño en la taberna, ha aparecido al leer el texto de la foto.
- ¡ Tápale la boca a ese bocazas con una palabra ! le decía un " gato " viejo a su hijo mientras barajaba lentamente las cartas de la brisca.
- Ahora mismo se la tapo.
Y se la tapó con una sola palabra.
Yo me maravillé de algo impensable para mí: Se podía hacer callar a un mozo, chulo y pendenciero, con una sola palabra.
En aquella época de mi vida me habían enseñado que los hombres tenían algo muy valioso: su palabra.
Todos los tratos de la taberna se hacían " de palabra " y se cerraban " con un apretón de manos ".
Y, a veces, eran tratos de muchos duros.
El duro era la moneda para los tratos " gordos " ( cinco pesetas hacían un duro ).
Para los tratos pequeños se utilizaba el real ( cuatro reales hacían una peseta ).
- " La palabra del tío Rigoberto vale más que toda tu hacienda ", escuché que le decía mi padre al señor Adrián, un tratante de ganado que vivía en Ciudad Rodrigo.
" Las palabras son como las llaves. Si las eliges bien, abren corazones y cierran bocas ".
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