EN JULIO ES MI TRIGO y en agosto el de mi vecino
Esta expresión, convetida en refrán, se la escuché muchas veces a mi abuela Fausta y a otras " gatas ".
- Esta tarde, cuando acabemos la suerte del Corcino, le echaremos una mano a Dominguín y le quitaremos la suerte de La Calzada porque este verano su muchacho está en la mili y veremos si puede venir a ayudarle a acarrear y a trillar , se decían unos vecinos a otros durante los días de la siega.
Valdecarros - situado a tres kilómetros y medio del casco urbano - era un " martirio " en los días de la siega pues al calor se unían la distancia y el miedo a las tormentas.
Los vecinos se ayudaban y nadie volvía al pueblo a media mañana cuando acababa su suerte, si en Valdecarros había otro vecino segando.
La máxima de mi abuela carecía de valor.
- Nos ayudábamos unos a otros aunque no hubiéramos terminado de segar las nuestras tierras, me contaba el tío Eugenio.
Y añadía " en aquellos años todos los vecinos éramos una familia, porque había mucha " necesidad " y una tormenta te podía destrozar la cosecha, y Valdecarros era de todo el pueblo.
Y remataba " Valdecarros unió a todo el pueblo y nos dio de comer durante muchos años ".
Foto Google.com Siega familiar en la que las " gatas " hacían de " rapazas " y ataban los haces.



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