MARZO EN LLUVIAS, buen año de alubias
Cereceda - además de ser " el pueblo de las patatas " - tenía fama de ser el pueblo de las alubias.
Mi tío Horacio, que era mi padrino y el padrino de mi hijo, sembraba todos los años unos cuantos kilos de alubias.
Su linar favorito era Valcabrero.
En Valcabrero tenía dos linares: el Valcabrero de Arriba, que estaba en el bocil de la poza, y el Valcabrero de Abajo, con una zona de alubias y otra de fresas.
Su cosecha de alubias le obligaba a llevarlas a las Eras y allí con una horca de madera las " esgranaba ".
Las parreras de las alubias eran una comida excelente para las cabras en invierno.
Las alubias las vendía en el pueblo y en el Campo Charro.
Ya he contado que los domingos madrugábamos y, con la burra " que sabía latín ", nos íbamos Camino Zarzoso " alante " a vender un " sacuchao " de alubias y dos sacos de patatas hasta las dehesas o hasta donde pudiéramos " liquidar " la carga.
Su promesa - y la mía - era que " a la hora de la misa estaríamos en el pueblo " porque don Antonio le diría a mi madre que no me dejara ir con mi tío porque los domingos yo tenía la obligación de ir a misa y " hacer de monaguillo ".
Vendíamos patatas y alubias, cobrábamos o las dejábamos " fiás ", y montaos en la burra volvíamos a casa " tan contentos " comíéndonos un cacho pan y un torrezno de tocino frito ".
Así era " el " mi comienzo de domingo infantil.
Foto Google.com Parreras de alubias.








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