Ya está en los talleres de la imprenta la Revista PATALOSO del año 2026.
Este año la Revista es un número especial dedicado a VALDECARROS.
En sus páginas un grupo de personas de la redacción de la Revista cuentan " cosas " sobre la finca a la que siempre hemos denominado con ese nombre.
Algunas de esas personas " roturaron Valdecarros con una espiocha " a partir del año 1948.
Pero bastantes años antes otros " gatos " defendieron " con uñas y dientes y dinero " la propiedad de dicha finca por parte del Ayuntamiento de Cereceda.
Un pleito largo y costoso que comenzó en el Juzgado Instrucción y de Primera Instancia de Sequeros, pasó luego a la Chancillería de Valladoli, y terminó en el Tribunal Supremo de Madrid.
La Revista publica " todo lo que hemos podido averiguar sobre el tema ".
Otros artículos hablan de la comida de quienes " se pasaban el día sacando raíces o sacudiéndolas " y su ilusión por tener unas suertes para sembrar trigo.
También un recuerdo y un homenaje merecidísimo a quien autorizó la roturación de la finca y la conversión en " huertos familiares ", y a los abogados que defendieron a Cereceda y llenaron de alegría a un pueblo, en aquellos años con cerca de 500 habitantes censados.
Un recuerdo entrañable a quienes - " gatines " y " gatinas " - abandonábamos la escuela a las doce de la mañana para " ir a llevar la comida a nuestros familiares a Valdecarros, distante del pueblo unos tres kilómetros y medio, con una cesta de mimbre en la mano ".
Foto Google,com La espiocha, la herranmienta que roturó Valdecarros.























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