SHAKESPEARE DECÍA
Muchas gracias, señora " gata ".
Y, ¡ a mandar !.
William Shakespeare ( 1564 - 1616 ) dramaturgo, poeta y actor inglés.
AZADÓN DE NOCHE Y CANDIL DE DÍA, vaya tontería
Es un dicho " gatuno ".
Significa que " no se debe malgastar algo que de nada sirve en ese momento ".
Un dicho que te repetían las gatas ante cualquier oportunidad de " poner en tela de juicio " tus actuaciones.
Cuando dijimos al pueblo que íbamos a arreglar la iglesia y a gastarnos el dinero que Serafín, gato y sacerdote, nos había dejado destinado para ese fin, alguna gata me recordó este dicho.
Según ella era una tontería que hiciéramos una " chapuza " con arreglar el retablo si la iglesia seguía igual, con goteras y humedades y las imágenes con desconchones.
- La gente de pueblo quiere que se haga un arreglo total o no se haga nada, dije a Don Arturo, el párroco, y a Isidro que sería el contable.
El azadón era una herramienta que en Cereceda servía para cavar los huertos situados alredor del pueblo, cavar las esquinas de los linares y " sacar raíces en las tierras linderas con el monte para ampliar el tamaño de la finca ".
- Pero hay que hacerlo de día y con buen sol pues el barro impide el trabajo.
El candil era esencial en la vida de Cereceda.
Pero " de noche "
- ¿ Qué hace ese candil encendido gastando torcida y aceite ?, se preguntaba enfadada mi abuela cuando se gastaba aceite sin necesidad porque la luz solar llegaba hasta la cocina de la casa.
" Azadón de noche y candil de día, menuda tontería " te enseñaban desde pequeño.
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CADA PASO DE HOY
Cada paso de hoy es un eco de los pasos dados a lo largo de la vida.
En Cereceda cada vecino tenía un linar y un camino que eran sus favoritos.
Mi linar favorito era el linar de Las Canalejas.
Yo recorrí el camino que llevaba hasta ese linar cientos de veces.
Los Pontones, la Ladera y la bajada por el camino que llegaba hasta la Nava el Mónago, me los sabía de memoria en las cuatro estaciones del año y en las noches de la Luna cambiante.
Me sabía de " carrerilla " los agujeros de las paredes en los que se escondían los lagartos y las matas de tomillo en las que hacían los nidos las perdices.
Recuerdo a algunas " gatas " a las que era inevitable preguntarle " a dónde iba ". Ellas se reían y respondían con un sonoro estribillo: " Yo voy y vengo por el caminito a mi linar de la Peña el Gato".
Porque cada zona del término municipal tenía su dueña.
Repasad de memoria las pozas de riego y unidlas a un nombre de " gata ", siempre la misma o la abuela o la hija o la nieta.
Recuerdo que una " gata ", muy amiga mía, me dijo este comentario: " Yo, si un día no voy del Rescambrón me parece que me falta algo. Al día siguiente voy por la mañana y por la tarde ".
Así era la vida en Cereceda.
Así eran las " gatas " del pueblo.
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