domingo, 2 de agosto de 2026

SHAKESPEARE DECÍA 

 


 

 Muchas gracias, señora " gata ".

Y, ¡ a mandar !.

 

William Shakespeare ( 1564 - 1616 )  dramaturgo, poeta y actor inglés. 

 

 


 AZADÓN DE NOCHE Y CANDIL DE DÍA, vaya tontería

 


 Es un dicho " gatuno ".

Significa que " no se debe malgastar algo que de nada sirve en ese momento ". 

Un dicho que te repetían las gatas ante cualquier oportunidad de " poner en tela de juicio " tus actuaciones.

Cuando dijimos al pueblo que íbamos a arreglar la iglesia y a gastarnos el dinero que Serafín, gato y sacerdote, nos había dejado destinado para ese fin, alguna gata me recordó este dicho.

Según ella era una tontería que hiciéramos una " chapuza " con arreglar el retablo si la iglesia seguía igual, con goteras y humedades y las imágenes con desconchones.

- La gente de pueblo quiere que se haga un arreglo total o no se haga nada, dije a Don Arturo, el párroco, y a Isidro que sería el contable.

El azadón era una herramienta que en Cereceda  servía para cavar los huertos situados alredor del pueblo, cavar las esquinas de los linares y " sacar raíces en las tierras linderas con el monte para ampliar el tamaño de la finca ".

- Pero hay que hacerlo de día y con buen sol pues el barro impide el trabajo.

El candil era esencial en la vida de Cereceda.

Pero " de noche "

- ¿ Qué hace ese candil encendido gastando torcida y aceite ?, se preguntaba enfadada mi abuela cuando se gastaba aceite sin necesidad porque la luz solar llegaba hasta la cocina de la casa.

" Azadón de noche y candil de día, menuda tontería " te enseñaban desde pequeño.

 

 

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sábado, 1 de agosto de 2026

 CADA PASO DE HOY





Cada paso de hoy es un eco de los pasos dados a lo largo de la vida.

En Cereceda cada vecino tenía un linar y un camino que eran sus favoritos.

Mi linar favorito era el linar de Las Canalejas.

Yo recorrí el camino que llevaba hasta ese linar cientos de veces.

Los Pontones, la Ladera y la bajada por el camino que llegaba hasta la Nava el Mónago, me los sabía de memoria en las cuatro estaciones del año y en las noches de la Luna cambiante.

Me sabía de " carrerilla " los agujeros de las paredes en los que se escondían los lagartos y las matas de tomillo en las que hacían los nidos las perdices.

Recuerdo a algunas " gatas " a las que era inevitable preguntarle " a dónde iba ". Ellas se reían y respondían con un sonoro estribillo: " Yo voy y vengo por el caminito a mi linar de la Peña el Gato".

Porque cada zona del término municipal tenía su dueña.

Repasad de memoria las pozas de riego y unidlas a un nombre de " gata ", siempre la misma o la abuela o la hija o la nieta.

Recuerdo que una " gata ", muy amiga mía, me dijo este comentario: " Yo, si un día no voy del Rescambrón me parece que me falta algo. Al día siguiente voy por la mañana y por la tarde ".

Así era la vida en Cereceda.

Así eran las " gatas " del pueblo.



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