SONRISA Y FELICIDAD
Para mí el faro siempre es un misterio.
Hace años - hoy es automático y se enciende cuando llega la oscuridad - debía ser muy triste pasar horas y horas sentado, con la esperanza del amanecer, ante el temor de que el faro se apagara.
- Un faro apagado suponía barcos y vidas en peligro, me comenta un viejo " lobo de mar " a quien me he acercado para adivinar hasta dónde llega su mirada sobre el horizonte.
Le cuento la historia de " El viejo y el mar " y, primero se sonríe,y después suelta una carcajada.
Le digo que está feliz allí, junto al mar, con la vista perdida y los recuerdos y los sueños bajo su gorra.
Se pone un poco serio y me dice:
- " Maestro, no todo el que sonríe es feliz ".
Me siento a su lado y pasamos el resto de la tarde, hasta que el sol se va, hablando de mares cuyo nombre yo desconocía, y de barcos, bautizados con nombres de piratas.
Foto pinterest.es
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