EN MAYO, HAMBRE Y ROSAS. ¡ Mira qué distintas cosas !
Recuerdo oírselo decir a la señora Cesárea.
Una " gata " que vivía en la calle Larga, con un hermoso rosal blanco a la puerta, y que nos veía a la muchachada, abundante en esa calle a la hora de la merienda, con un cacho pan solamente.
Menos mal que teníamos todavía algún saco de harina a la espera de la nueva cosecha del mes de junio.
La despensa tenía poca matanza colgada, y la poca que quedaba era para la siega y la trilla.
El campo estaba hermoso y los huertos llenos de flores en las orillas junto a las paredes, pero los frutales tenían una incipiente cosecha verde.
Ni cerezas ni guindas, ni peras ni manzanas ni ciruelas.
Tampoco aparecían por el pueblo los serranos con los canastos de fruta.
Era un mes hermoso y florido pero con poca abundancia de comida.
Foto pinterest.es
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