UNA SEÑORA " GATA " FELIZ
Mi abuela Fausta, como muchas señoras " gatas ", tenía la costumbre de poner docena y media de huevos en una cesta de mimbre que había " fabricado " mi tío Horacio, colocar dentro de ella a la gallina clueca y, murmullando, rezar algunas oraciones a la Virgen de la Peña.
- Le pido que no haya tormentas mientras la clueca está " empollando " los huevos, me decía aunque yo no se lo preguntara.
La esperanza es lo última que se pierde.
Mi abuela solamente la perdía cuando empezaban a salir polluelos de los huevos y de la docena y media de huevos salían una docena de pollitos.
- Ya no salen más. Este año hemos tenido mala suerte, me decía.
- Puede que los huevos no estuvieran buenos o que la clueca sea vieja o que . . . , eran mis razones del desastre gallináceo.
Pero algún año colocó docena y media de huevos en la cesta - como hacía cada año - y " salieron " 16 pollitos.
Todo Cereceda se enteró de la " buena suerte " de mi abuela Fausta.
Foto pinterest.es
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