PENSAR Y MIRAR LEJOS
En Cereceda siempre hubo muy buenos cabreros.
Hubo también excelentes pastores de ovejas.
La vida diaria de un cabrero y la vida diaria de un pastor eran muy diferentes.
El cabrero llegaba con las cabras hasta lo alto de la sierra, hasta la casa La Agustina, mientras las ovejas se quedaban más abajo.
El cabrero y las cabras podían recorrer en un día medio término municipal, y el pastor recorría muchos menos kilómetros.
A un cabrero le pregunté una mañana " qué hacía cuando estaba parado en lo alto de la sierra ".
Su respuesta: " pensar y mirar lejos "
Las cabras se desparraman en atajos y el cabrero debe vigilar a todas.
Yo recuerdo que en mis años de montañero lo que más me gustaba al llegar a la cumbre, era pararme, pensar en cualquier idea de la semana y mirar " a lo lejos " para intentar adivinar lo que la niebla o las nubes me ocultaban.
Foto Google.com
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