EL MUELO
El momento más emocionante del verano llegaba cuando se amontanaba el trigo en un muelo con forma de cono y las mujeres quitaban las últimas grancias con la escoba de balear.
Allí estaba el trabajo, la esperanza y la ilusión de todo un año.
Ahora llegaba el dueño con la cuartilla y los sacos.
Un " valiente " iba llenando los sacos mientras el dueño anotaba en una libreta las fanegas que le iban cantando los hijos o los nietos.
Había que hacer cuentas de las cuartillas tiradas y de las cuartillas recogidas para " saber a cómo salía el trigo ese año ".
Y llegaría la hora de la merienda en las Eras.
Tras el calor de la siega, la acarrea, la trilla y la limpia, venía la merienda y la alegría de la " gente menuda ".
El final lo marcaba el viaje en lo alto del carro, sobre los sacos, por las calles del pueblo y el vaciar los sacos en la panera.
A mi padre nunca le gustó vender el trigo en la Era.
Foto lagacetadesalamanca.es Muelo de trigo en la Era.

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