miércoles, 22 de julio de 2026

 VENDEDOR DE HELADOS Y DE PARAGUAS





Tengo un amigo muy inteligente en un pueblo turístico de la costa mediterránea.

Mi amigo, a quien yo llamo Tourist porque , según él, se dedica a " vivir del turismo ", montó hace muchos años un puesto de helados cerca de la playa.

Ese negocio " me da para vivir y para criar a mis cinco hijos, dos chicos y tres chicas " me manifestó el primer día que me acerqué a su kiosko de helados.

Hace unos días quise saludarlo sin atreverme a imaginar que su vida - han pasado día a día unos diecisiete años, algunos bisiestos - ha cambiado " como de la noche al día " según sus palabras.

- Ya no tengo ningún hijo en casa. Todos han volado del nido y, gracias a Dios, a todos les va muy bien, me dice tras el abrazo de saludo. Fíjate si les va bien que hasta tengo siete nietos, tres nietos y cuatro nietas. ¡ Que en mi casa mandan las mujeres !.

- Y tu mujer convertida en abuela, afirmo con rotundidez.

- Pues no, maestro. Ahora mi mujer vende paraguas los días de lluvia, me " sentencia " con una carcajada.

Desconozco si esa afirmación es verdadera o falsa.

Le grito  " ¡ adiós ! " con mi mano tendida hacia el cielo azul, y le prometo volver otro día este verano a visitar la tienda de paraguas de su mujer.


Foto  pinterest.es

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