miércoles, 22 de abril de 2026

 A TAL CASA, TAL ALDABA









En Cereceda había pocas casas con aldabas en la puerta.

Las casas que tenían la entrada por el corral, carecían de aldaba y " se llamaba " de viva voz.

Las otras casas, era costumbre que la puerta estuviera abierta durante todo el día.

El último que llegaba, candaba la puerta, me dice riendo un gato " viejo ", porque siempre era él quien candaba.

Yo descubrí que la casa del señor Damián - siempre le dije señor y nunca " tío " - y la señora Consolación, tenía aldaba.

Mi padre me mandó una noche a llamar al señor Damián porque había un tratante de Salamanca que compraba ovejas.

Me encontré la puerta candada, aunque la hora era temprana y toqué la aldaba.

Me asusté del sonido y me retiré de la puerta, quizás, con el temor de que el señor Damián me llamara la atención por golpear la aldaba con demasiada fuerza.

Cuando entré en la casa me encontré un portalón " gigante " para mis cortos años.

Aquella casa siempre me pareció un misterio por la aldaba que adornaba su puerta.


NOTA . - El título del artículo está formado por cinco palabras curiosas : la única vocal es la " a ".


Foto  Google.com


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