miércoles, 19 de agosto de 2026

 EL PROFESOR y sus dos alumnos.





Hoy hace tres meses que el segundo miembro del grupo, nos abandonó.

El profesor se nos fué hace algún tiempo.

El alumno aventajado se fué " casi ayer ".

Se llamaba  Julio.

Julio era un hombre de la capital.

Un día se enamoró de Cereceda y se compró una casa y acudía a ella con su esposa Milagros muchos días al año.

En verano formábamos un trío por las carreteras del pueblo: Sivestre y Julio y yo.

Silvestre era el profesor, Julio el alumno que quería saber " cosas " de Cereceda, y yo, el encargado de garrabatear en un papel las enseñanzas del profesor.

Los caminos, las piedras, las yerbas, los linares, las tierras y los praos eran nuestro tema de conversación veraniega.

La sementera, la escarda, la siega, la trilla, la limpia del cereal eran otros temas.

Las patatas, las alubias y sus secretos, los riegos y las pozas nos acompañaban algunas mañanas pero, sobre todo, el orégano.

Nosotros pateábamos todos los rincones en los que pudiera brotar una mata de orégano.

Y volvíamos orgullosos, los dos alumnos, con el orégano que nos había encontrado el profesor.

Este verano he recordado aquellas caminatas y, desde la lejanía, he recordado a mis dos amigos, Silvestre y Julio.

Descansen en paz.


Foto  Google.com    Mata de orégano.


No hay comentarios:

Publicar un comentario