martes, 25 de agosto de 2026

 UN RECUERDO MUY LEJANO

 

 

 

En la calle Larga vivía una señora " gata " a la que yo siempre respeté y aprecié muchísimo, que tenía unas cabras muy buenas.

Eran cabras obedientes pues cada noche aparecían a la puerta del corral tras la llegada de la cabriá.

Esas cabras recibían su " merecido " manjar en forma de latas de cebada.

Ellas respondían con una aportación lechera excelente.

Yo fuí muchas mañanas a comprar leche a su casa, cuando las personas que habían pernoctado en la taberna-posada pedían un desayuno de leche con café.

Otras personas preferían patatas cocidas y torrezno de tocino.

Nunca acudí a comprar queso de cabra.

Seguramente la leche sobrante la vendía a personas del pueblo.

Alguna vez me la encontré ordeñando las cabras en un cobertizo que tenía su corral.

En cambio era normal encontrar señoras " gatas " ordeñando sus cabras en la calle.

Ese señora " gata " era la señora Francisca, a la que siempre conocí soltera.

 

 

Foto  pinterest.es 

El café era portugués, llegado a Cereceda " de contrabando ". 

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