lunes, 26 de octubre de 2026

 ESTÓMAGO HAMBRIENTO no atiende a razones




 

 

- " De éso yo sé un rato " me dijo un alcalde de Cereceda tras invitar a dos personas a comer - carne de cabrito - en la taberna de Cándido. 

- " El alcalde debe reunirse con los ingenieros cuando éstos estén terminando de comer ", me dijo el tío Manolo el herrero, alcalde muchos años de Cereceda.

- " Yo, si viene el alguacil y me dice que hay dos señores preguntando por el alcalde, me escondo, y le digo que los lleve a casa de tus padres a comer, y que les diga que luego iré, porque ahora estoy a juntar un carro de hoja  pa las Nogalitas ". 

Son palabras de un alcalde al que yo conocí cuando ya había dejado el cargo y " gozaba de buena salud y de buena memoria ".

Basándose en el refrán, nunca se reunía el alcalde con ninguna persona " de la capital " sin que antes se hubiera sentado a la camilla de la sala grande de la taberna.

Yo, cuando estaba en la Normal de Maestros de Salamanca, y hacía de camarero, me reía de las palabras de los dos o tres comensales que esperaban al alcalde mientras les servía vino" especial " del que guardaba mi padre " pa las ocasiones ".

Asi eran y así actuaban los alcaldes, que no había elegido el pueblo, sino nombrados por el Gobernador Civil de la provincia.

" Listos y siempre barriendo p´al pueblo ", los definió mi amigo Gapito ( Agapito ) durante muchos años alcalde de La Bastida.

 

Foto  Google.com 

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