LOS HUEVOS EN EL MANDIL
Las señoras " gatas " han usado desde siempre el mandil.
Era una prenda de ropa que se llevaba puesta desde por la mañana hasta por la noche.
Recuerdo que mi madre en alguna ocasión se volvió desde la puerta de la calle al corralñ porque llevaba puesto el mandil y " no voy a ir a la plaza a comprar una cazuela con el mandil puesto ".
Cuando iban al huerto de casa, el mandil les servía para " traer una cebolla o unos tomates o unos frejones ".
Pero había una " aventura " que siempre estuvo unida inseparablemente al mandil:
La recogida de los huevos,
Recogieran tres huevos o media docena o una docena, la forma de llevarlos hasta la cocina era siempre el mandil.
Aquellas " gatas " que tenían las gallinas en un corral distinto al corral de la casa, se paseaban por la calle con el mandil recogido y con un " tesoro " oculto.
Les gustaba presumir de las sus gallinas.
Una forma de hacerlo era abrir el mandil y mostrar su " recogida " del día.
Todavía en mis veranos " gatunos " he presumido de adivinar cuántos tesoros se escondían en el mandil de alguna " gata ".
Yo siempre me quedaba " corto y así la satisfacción de la " mandilera era mayor.
Foto pinterest.es
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