sábado, 21 de febrero de 2026

 EL CAMINO OSCURO

 

 

                                    Por muy oscuro que sea el camino, hay que recorrerlo

                                                y de alguna manera seguir hacia adelante. 

 

Los muchachos - los " gatines " - aprendíamos en edad muy temprana a no tener miedo.

Cuando la mayoría de las personas tienen miedo a los fenómenos atmosféricos, nosotros nos acostumbrábamos a convivir con ellos.

* Ir a buscar las vacas a los Limpios o a la dehesa era normal a las cuatro de la mañana para ir a acarrear.

* Caminar hasta la Nava el Mónago por la Ladera tras pasar los Pontones, era " corriente " durante el verano el año que se sembraban patatas  en la zona del término municipal que era regada por las " tomas " de La Isla y la Nava el Mónago.

* Darte un paseo hasta la Peña el Gato para coger el coche de línea en invierno antes del  amanecer era una simple rutina para los estudiantes " gatos ".

* En una tarde de tormenta veraniega llegarse hasta la Fuente Castaño a destapar la poza era " un simple paseo con la azada al hombro " entre relámpagos y truenos.

 * Llegarte hasta el Valle Trigal después del oscurecer porque una oveja se había quedado a parir, solamente te servía para presumir al día siguiente en la escuela.

Para nosotros - desde el año 45 hasta el 60 del siglo pasado, la oscuridad nos acompañaba cada noche por las calles del pueblo, pues " faltaba " la luz y, si llegaba desde Las Casas, no había bombillas en las calles.

Nos daba el mismo miedo recorrer las calles desde la Plaza hasta la Esquina o el Altozano o el Chapatal que salir al corral a buscar un " brazao " leña para la lumbre en las heladas noches de diciembre y enero.

En los corrales nunca hubo más luz que la del farol de aceite.

 

Foto  Google.com 

 

 

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