SI NACIÓ TU PAN, FÍA EN DIOS, que Él lo espigará
Era muy corriente que las " gatas " llamasen a las tierras sembradas de trigo " tierras de pan ".
Ellas soñaban con un " salto " olímpico pues, apenas nacido el trigo, ya lo veían en la mesa de la cocina convertido en pan.
" Fía en Dios " era una expresión propia de las mujeres de los agricultores.
Ellas sabían desde niñas que había que fiarse de la lluvia y del sol para que aquellos granos tirados en tierra se transformaran en espigas.
Y nada se podía hacer si el año venía " torcido " y la sementera se había hecho demasiado pronto o demasiado tarde, si el tempero para la siembra no era el adecuado o si las lluvias inundaban los surcos de las tierras.
Todo el año había que tener confianza y esperar que la llegada de junio trajera buena cosecha.
La vida de la familia dependía del pan, de las patatas y del cebón que, cada año, se mataba por Navidades.
Dios hacía brotar los granos y Dios los convertiría en espigas.
Así era la fe de las " gatas ", y así se la habían transmitido las sus madres y las sus abuelas.
Foto Google.com
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