sábado, 25 de abril de 2026

 SI NACIÓ TU PAN, FÍA EN DIOS, que Él lo espigará





Era muy corriente que las " gatas " llamasen a las tierras sembradas de trigo " tierras de pan ".

Ellas soñaban con un " salto " olímpico pues, apenas nacido el trigo, ya lo veían en la mesa de la cocina convertido en pan.

" Fía en Dios " era una expresión propia de las mujeres de los agricultores.

Ellas sabían desde niñas que había que fiarse de la lluvia y del sol para que aquellos granos tirados en tierra se transformaran en espigas.

Y nada se podía hacer si el año venía " torcido " y la sementera se había hecho demasiado pronto o demasiado tarde, si el tempero para la siembra no era el adecuado o si las lluvias inundaban los surcos de las tierras.

Todo el año había que tener confianza  y esperar que la llegada de junio trajera buena cosecha.

La vida de la familia dependía del pan, de las patatas y del cebón que, cada año, se mataba por Navidades.

Dios hacía brotar los granos y Dios los convertiría en espigas.

Así era la fe de las " gatas ", y así se la habían transmitido las sus madres y las sus abuelas.



Foto Google.com



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