ESPALDAS DE MOLINERO Y CEBONES DE PANADERA, no se hallan dondequiera
Los molineros que yo he conocido eran hombres fuertes.
Sus espaldas estaban acostumbradas a cargar sacos de cereal y llevarlos a la báscula y a la tolva para la molienda.
Cuando íbamos al único molino de Cereceda, lo hacíamos, casi siempre, con la burra.
El saco lo descargaba el dueño de la cebada y el llevarlo a la báscula también era trabajo para él, pero cargarlo al hombro y volcarlo en la tolva era " cosa " del molinero.
Una vez convertido en pienso, el molinero lo pesaba y ayudaba al dueño a cargarlo al hombro para echarlo sobre la albarda de la burra.
La panadera era la mujer encargada de hacer el pan, con las manos en la artesa y con el torno.
Todos los restos de harina y de masa de pan iban siempre al caldero de los garrapines.
Estos cerdos pequeñines eran los animales preferidos de la panadera y de todas las " gatas " del pueblo.
Los cerdos hasta que alcanzaban un peso determinado y una edad de aproximadamente un año eran de la señora " gata ".
Cuando iniciaban la categoría de cebones pasaban a ser propiedad del señor " gato ".
Él era quien preparaba el caldero de patatas, lo colocaba en las llares, lo retiraba del fuego una vez cocido, y lo volcaba en las pilas de piedra de cantería en las que se repartía la comida - el contenido del caldero más el pienso subido del molino - que los cebones convertían en kilos de carne y de grasa.
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