miércoles, 29 de abril de 2026

 ESPALDAS DE MOLINERO Y CEBONES DE PANADERA, no se hallan dondequiera




Los molineros que yo he conocido eran hombres fuertes.

Sus espaldas estaban acostumbradas a cargar sacos de cereal y llevarlos a la báscula y a la tolva para la molienda.

Cuando íbamos al único molino de Cereceda, lo hacíamos, casi siempre, con la burra.

El saco lo descargaba el dueño de la cebada y el llevarlo a la báscula también era trabajo para él, pero cargarlo al hombro y volcarlo en la tolva era " cosa " del molinero.

Una vez convertido en pienso, el molinero lo pesaba y ayudaba al dueño a cargarlo al hombro para echarlo sobre la albarda de la burra.

La panadera era la mujer encargada de hacer el pan, con las manos en la artesa y con el torno.

Todos los restos de harina y de masa de pan iban siempre al caldero de los garrapines.

Estos cerdos pequeñines eran los animales preferidos de la panadera y de todas las " gatas " del pueblo.

Los cerdos hasta que alcanzaban un peso determinado y una edad de aproximadamente un año eran de la señora " gata ".

Cuando iniciaban la categoría de cebones pasaban a ser propiedad del señor " gato ".

Él era quien preparaba el caldero de patatas, lo colocaba en las llares, lo retiraba del fuego una vez cocido, y lo volcaba en las pilas de piedra de cantería en las que se repartía la comida - el contenido del caldero más el pienso subido del molino - que los cebones convertían en kilos de carne y de grasa.


Foto  Google.com

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