martes, 24 de marzo de 2020
VOY A PONER UNA TABLA
Mi tía Luisa, que tenía una memoria prodigiosa para recordar cosas de su niñez, un poco menos segura para recordar cosas de su juventud, y con fallos para las cosas de la vejez, se servía muchas veces de la ayuda de María, que era de su " tiempo " y que tenía muy buena memoria, para cantarme algunas canciones.
La música - el " tonillo " decían ellas - lo recordaban muy bien, pero las letras era más complicado.
Hoy publico una canción de la que solamente conseguí la primera estrofa tras " pelearme con mis informadoras."
- Era una canción muy conocida en el pueblo. Se la cantaban unos mozos a otros en el bar para que se la cantaran a sus novias. Porque Cereceda era un pueblo con las calles llenas de barro en cuanto llovían cuatro gotas. Y además estaban las " boñicas " de las vacas y las " cagalutas " de las cabras y de las ovejas.
- Había que llevar un calzado para entrar en la iglesia y otro para ir por la calle. Y lo mismo pasaba para ir al baile.
Esta es la única estrofa de la canción :
Desde mi casa a la iglesia
voy a poner una tabla,
para que cuando vayas a misa
no se te ensucie la falda.
Yo les dije que parecía más una canción de un hombre casado dedicada a su mujer que una canción de mozos.
- Mi padre, el abuelo Matías, me dijo que esa canción era del tío Sidro, nuestro vecino del Altozano, que se la cantaba a su mujer, la tía Fidela, que solía llevar faldas largas, y que luego la cantaban los mozos con otra letra parecida :
Desde tu casa a la iglesia
te voy a llevar en brazos,
para que no te se ensucien,
mi niña, los tus zapatos.
- Esta canción, le dije, me ha gustado mucho más porque está escrita en el " idioma " de Cereceda.
Foto Constantino González Macías. Plaza de El Altozano en Cereceda.
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