lunes, 2 de marzo de 2026

 DESERTORES DE LA AZADA


Yo diría: " Mi padre me enseñó ".

Somos muchos los " gatines " a quienes nuestros padres - el padre y la madre - nos enseñaron que debíamos cambiar la azada o la hoz o la guadaña o el rastro, por un lápiz o un bolígrafo o una pluma.

A unos nos dieron esa lección cuando teníamos once años.

A otros les llegó la lección cuando regresaron de la mili.

Esta lección " era de aprendizaje obligatorio " en todos los pequeños pueblos de la provincia de Salamanca.

Unos nos educamos en los colegios de frailes o de curas, otros en talleres de España o del extranjero.

Así fué como los pueblos se quedaron sin niños y sin jóvenes.

C´est la vie !  ( Así es la vida ) que dice un amigo mío que emigró a Europa.

 

Foto  pinterest.es 

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