LA LEÑA PARA GUISAR LA COMIDA DE LA BODA
La comida del día de la boda se hacía, por tradición, en la casa del novio.
Si el novio era de un pueblo distinto al de la novia, los recién casados y los padrinos y todos los invitados a la boda se desplazaban - " como Dios les daba a entender "- hasta el pueblo del novio.
En la boda de mi tío Pepe que se casó con mi tía Reme en la Nava, todos nos desplazamos en el camión de la fábrica que Segis había preparado " pa la ocasión ".
En la casa del novio se preparaban los manjares - un ternero casi siempre - por " gatas " especializadas en esas comidas.
La tía Amparo, que vivía en el Chapatal, era la cocinera de casi todas esas bodas.
Una parte importante de la comida eran los troncos de roble para el guiso.
Cuando yo era niño, el ayuntamiento le " marcaba " un roble o dos en la dehesa para el novio.
Era el regalo municipal.
El novio y los " gatos " amigos suyos los cortaban y los " rajaban " con cuñas y mazas en la calle, acompañados de una jarra de vino y unas perronillas, regalo de los padres del novio.
Aquellas costumbres " gatunas " se perdieron con la emigración.
Hoy el blog las recuerda para algunos matrimonios que aún viven y disfrutaron de una boda "gatuna ", con gaita y tamboril.
Foto Google.com
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