domingo, 8 de marzo de 2026

 UN MAESTRO Y LOS LINARES DE CERECEDA

 

 



Cuando llega el mes de marzo, todos los años recuerdo - y se lo digo a mis hijos - que llegaban los días sin escuela.

La Escuela Unitaria de niños del pueblo estaba abierta por la mañana y por la tarde, pero los muchachos mayores teníamos otras obligaciones " más importantes " que las cuentas y los dictados.

Don Lamberto sabía que, con la llegada del mes de marzo, los muchachos mayores empezábamos a faltar a clase, unas veces todo el día y otras solamente por la tarde.

Había que cuidar las ovejas del queso y había que comenzar a preparar los linares para la siembra de las patatas.

La economía de Cereceda se sustentaba sobre dos patas : trigo y patatas.

Los muchachos mayores - eras mayor en cuanto cumplías 8 años  y las muchachas al llegar a los 11 o 12 años -  servíamos para " rajar patatas " y para " tirarlas " en los vados de los surcos que abría el arado.

La escuela unitaria  con muchachos de todas las edades se convertía en una escuela de párvulos y algún muchacho mayor.

Don Lamberto hablaba con nuestros padres - " era mi obligación ", me confesó muchas veces - con la seguridad de que " poco iba a conseguir porque teníais que ayudar en casa ".

Hoy, que la escuela está cerrada, quiero recordar al maestro que nos enseñó " educación, respeto y responsabilidad ", materias que no venían en las enciclopedias de 1º, 2º y 3º grado, los únicos libros - aparte alguno de lectura - que había en la Escuela Unitaria de Niños de Cereceda.

 

Foto  pinterest.es 

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