UN MAESTRO Y LOS LINARES DE CERECEDA
Cuando llega el mes de marzo, todos los años recuerdo - y se lo digo a mis hijos - que llegaban los días sin escuela.
La Escuela Unitaria de niños del pueblo estaba abierta por la mañana y por la tarde, pero los muchachos mayores teníamos otras obligaciones " más importantes " que las cuentas y los dictados.
Don Lamberto sabía que, con la llegada del mes de marzo, los muchachos mayores empezábamos a faltar a clase, unas veces todo el día y otras solamente por la tarde.
Había que cuidar las ovejas del queso y había que comenzar a preparar los linares para la siembra de las patatas.
La economía de Cereceda se sustentaba sobre dos patas : trigo y patatas.
Los muchachos mayores - eras mayor en cuanto cumplías 8 años y las muchachas al llegar a los 11 o 12 años - servíamos para " rajar patatas " y para " tirarlas " en los vados de los surcos que abría el arado.
La escuela unitaria con muchachos de todas las edades se convertía en una escuela de párvulos y algún muchacho mayor.
Don Lamberto hablaba con nuestros padres - " era mi obligación ", me confesó muchas veces - con la seguridad de que " poco iba a conseguir porque teníais que ayudar en casa ".
Hoy, que la escuela está cerrada, quiero recordar al maestro que nos enseñó " educación, respeto y responsabilidad ", materias que no venían en las enciclopedias de 1º, 2º y 3º grado, los únicos libros - aparte alguno de lectura - que había en la Escuela Unitaria de Niños de Cereceda.
Foto pinterest.es

No hay comentarios:
Publicar un comentario