martes, 17 de marzo de 2026

 LA VIDA NO SE DETIENE

 

 



Ya he contado que a la taberna de mis padres se acercaban muchos " personajes " con los que se podría escribir una novela de costumbres.

Además de la pareja de la guardia civil del cuartel de Sequeros que nos visitaban todas las semanas, se acercaban también los guardias civiles del puesto de El Cabaco.

Los portugueses eran mis favoritos porque llegaban muchachos y muchachas jóvenes que, tras cenar unas patatas con bacalao, echaban sus " fados " con una voz triste y misteriosa.

A mi madre le agradaba su visitas pues ella pasó algunos años de su mocedad en la Raya junto a su tía María.

Los jurdanos con  sus " burrines " y sus mulos llenaban el portal y la cuadra.

Además estaban los " artistas " del circo o de la comedia o los titiriteros o el afilador gallego y su rueda y su " chiflo ".

Había un personaje - mitad vendedor ambulante y mitad filósofo - al que mi padre llamaba " el sacristán " porque había sido estudiante en un seminario de alguna diócesis manchega, y que me daba sabios consejos a pesar de mi corta edad.

Él me decía " que la vida era muy corta y que el tiempo no se detenía aunque se averiaran todos los relojes del mundo ".

Por esa razón "  aprende que tienes que vivir feliz siempre, aunque no sea domingo ".

Para mí el mejor día de la semana era el domingo porque " trabajaba " en la iglesia y don Antonio me pagaba una perra gorda por ayudar en la misa , y en el buen tiempo lo acompañaba a los Pueblos - Cilleros y La Bastida - y me daba otra perra gorda por ese trabajo .


Foto  pinterest.es 

No hay comentarios:

Publicar un comentario