viernes, 29 de noviembre de 2024

 SI EN NOVIEMBRE SOPLA EL VIENTO, ni un barco sale del puerto






Me lo ha dicho esta tarde mi amigo, viejo lobo de mar, a quien he encontrado en mi paseo por la orilla del puerto de Altea.

A mí me parecía que las olas no eran tan " altas " como para impedir la salida al mar.

Pero comprobé que los barcos estaban amarrados y los hombres con la nevera en la mano - en ella guardan la cena - no se acercaban al mar.

Yo, que soy de tierra " adentro ", tengo un gran respeto por los hombres de la mar.

Y, hasta los pescadores de caña que se sientan en los malecones, me producen admiración al verlos tan tranquilos, tirar la caña y sentarse a esperar.

El viento me trae los recuerdos de las olas " gigantes " del mar Cantábrico y el viento ábrego " que me asustaba en mis paseos por los acantilados de Musques ", y al que los asturianos llamaban " el aire de las castañas " pues las arrancaba de los árboles..


Foto  google.com


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