miércoles, 20 de noviembre de 2024

 LA HOZ EN EL HAZA y el hombre en la casa







La hoz debe estar en la tierra que se está segando.

Cuando nosotros segábamos, era costumbre ir y volver a las tierras con las hoces al brazo.

A mi padre le ponía enfadado si yo le decía que dejáramos las hoces en la tierra a la hora de regresar a casa para comer.

Jamás se me ocurrió decirle que a la noche las hoces dormían en las tierras y nosotros en casa.

Los " gatos " se inventaban que era necesario afilar las hoces en la piedra de afilar que tenían en el corral y, por esa razón, las hoces los acompañaban por los caminos entre los trigos.

Igual ocurría con otras herramientas.

Las azadas se paseaban sin descanso porque a las " gatas " les parecía muy mal dejar la azada en el linar aunque tuviera que volver por la tarde a regar la poza.

También ocurría idéntico " trabajo " con la caldereta o la herrada de sacar el agua del pozo mediante el artilugio del cigüeñal.

Veías a los hombres cruzar la plaza con la herrada en la mano camino de los linares de las Suertes o del Tejar, zona en la que abundaban los pozos y los cigüeñales.



Foto  Google.com

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