MÁS VIEJO ES EL VIENTO Y AÚN SOPLA
- Cuando uno llega a viejo, le cuesta mucho subir hasta la Poza,
La Poza - en la que se almacenaba el agua para regar en verano - era un paseo para las personas muy mayores.
Los otros paseos - hasta la Peña el Gato, hasta las Dos Cerrás, hasta las Canalejas, hasta Valdecarros, hasta Pataloso, hasta el puente Cantería, hasta la Azebea, estaban algunos más cerca del pueblo, pero era costoso - porque el pueblo está en un alto - el regreso a casa.
- Cuando ya no pueda ni siquiera subir hasta la Poza, es que ya estoy viejo, le oí en varios ocasiones decirme a un " gato ".
- Ya he recorrido cientos de veces todos los caminos del pueblo. Mis piernas los conocen todos en cualquier época del año. Nunca me asustó ni el frío ni el calor. Pero ahora, si llego hasta la Poza, ya he caminado bastante.
Un día, que soplaba el gallego, lo acompañé hasta la Poza y allí, sentado al lado del bocil, me contó muchas de esas historias que yo, despacito, voy desgranando en las páginas del blog.
Él me repetía que ya era " mu viejo " y que los años le pesaban mucho y que, si el gallego soplaba fuerte, le costaba volver a su casa.
Y comenzó a hablarme de los vientos que soplan en el pueblo y " lo que anuncian ".
Entonces se me ocurrió decirle la frase que da título a este artículo:
" Más viejo es el viento y aún sopla ".
Se quedó un minuto pensativo, y sentenció:
" El viento lo sopla Dios y Dios nunca se cansa ".
A lo mejor tenía razón el viejo " gato ".
Foto Google.com El peine de los vientos.
Obra de Eduardo Chillida, situada donde acaba la ciudad y empieza el mar.
Así el viento entrará peinado en la bahía de la Concha
de San Sebastián ( España ).
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