EL TIEMPO enterrado en la arena
Tiene un detector de metales y se pasea por la playa, un poco alejado del agua, con su " aparatejo " en la mano " a ver si encuentro algo ", me dice todo serio.
- Usted no se puede imaginar la cantidad de objetos que pierde la gente en la playa.
Yo lo miro con asombro.
Prosigue : Anillos, medallas, pendientes y relojes, es lo que más pierde la gente.
Y usted los busca, los encuentra y los . . .
Esos objetos los vendo o los guardo de recuerdo o los regalo a familiares y amigos.
Yo miro su " aparatejo ", mientras añade: si me encuentro una cartera, la entrego a la policía municipal.
Es usted muy generoso.
- No lo crea. Yo me saco unos euros en mis rastreos por la arena.
- Es como un paseo con recompensa.
- Hace poco me encontré un reloj de bolsillo de esos antiguos. Tenía las horas marcadas en números romanos y el 4 lo tenía con 4 rayas. ¡ Fíjese si era antiguo !. Al día siguiente se presentó un señor muy elegante y me preguntó si lo había encontrado.
- Y usted, le dijo que sí.
- Y se lo entregué a su dueño.
- El hombre, que era de Albacete, me dió las gracias y 50 euros.
- Buena propina, sí, señor.
- Y me dió su tarjeta para que pasara por su restaurante en la ciudad. ¡ Está usted invitado !, me dijo. Si un día voy a Albacete, pasaré a visitarlo.
La gente pierde " el tiempo " bajo la arena de la playa.
Foto pinterest.es
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