lunes, 25 de noviembre de 2024

 EL TIEMPO enterrado en la arena






Tengo un " conocido " - que tiene esa categoría porque no alcanza la categoría de amigo -que todas las tardes del verano y alguna tarde del otoño y el invierno y la primavera - se dedica a buscar objetos perdidos en las playa.

Tiene un detector de metales y se pasea por la playa,  un poco alejado del agua, con su " aparatejo " en la mano " a ver si encuentro algo ", me dice todo serio.

- Usted no se puede imaginar la cantidad de objetos que pierde la gente en la playa.

Yo lo miro con asombro.

Prosigue : Anillos, medallas, pendientes y relojes, es lo que más pierde la gente.

Y usted los busca, los encuentra y los . . .

Esos objetos los vendo o los guardo de recuerdo o los regalo a familiares y amigos.

Yo miro su " aparatejo ", mientras añade: si me encuentro una cartera, la entrego a la policía municipal.

Es usted muy generoso.

- No lo crea. Yo me saco unos euros en mis rastreos por la arena.

- Es como un paseo con  recompensa.

- Hace poco me encontré un reloj de bolsillo de esos antiguos. Tenía las horas marcadas en números romanos y el 4 lo tenía con 4 rayas. ¡ Fíjese si era antiguo !. Al día siguiente se presentó un señor muy elegante y me preguntó si lo había encontrado.

- Y usted, le dijo que sí.

- Y se lo entregué a su dueño.

- El hombre, que era de Albacete, me dió las gracias y 50 euros.

- Buena propina, sí, señor.

- Y me dió su tarjeta para que pasara por su restaurante en la ciudad. ¡ Está usted invitado !, me dijo. Si un día voy a Albacete, pasaré a visitarlo.

La gente pierde " el tiempo " bajo la arena de la playa.


Foto  pinterest.es


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