INFANCIA POBRE PERO MUY FELIZ
Desconozco el autor de la frase, pero la suscribo de punta a punta ( " de pe a pa " en el lenguaje vulgar ).
Es cierto que mi infancia y la de todos los muchachos de Cereceda fué pobre pues " no teníamos un real ", pero con nuestros juegos y nuestras albarcas y nuestros sabañones en invierno, éramos felices
Las muchachas tenían el consuelo de sus bordados o de sus trabajos con las abuelas.
Ya he contado que yo vi el tren por primera vez a los once años y que vi el mar cuando tenía 20 años.
El domingo - el único día que estábamos libres de ir a la escuela - nos entreteníamos con nuestros juegos en los corrales , si hacía frío, o en la Plaza y sus alrededores, si hacía calor.
Los nidos y los baños en el río Yeltes - en la poza de las Digisuelas - eran suficiente entretenimiento para quienes teníamos entre siete y once años.
Guardar las ovejas o ir con el cabrero o ayudar a nuestros padres, siempre nos pareció " algo normal " y, como no sabíamos que había televisión, nos entreteníamos con la radio.
Mi felicidad era tener un pizarrín nuevo que yo me fabricaba con un trozo de pizarra.
Y, cuando faltaba la luz, pues cenábamos a la luz de los candiles y . . . nos íbamos a dormir tan contentos y felices.
" Donde muchos ven pobreza, yo veo los recuerdos de una infancia perfecta ".
Foto pinterest.es
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