" EMBRACILAO "
Es un adjetivo calificativo, propio del idioma " gatuno ".
En mis años infantiles y en muchos años posteriores, no existían todos los " artilugios " que hoy pueden adquirirse en las tiendas " infantiles ".
Teníamos una cuna - de madera y hecha por el tío Paco el carretero - y " se acabó ".
Era normal que la " gente menudina " nos pasáramos el día en los brazos de la abuela, la madre, la tía, la hermana mayor o la vecina, quien pasaba a formar parte de la familia.
Pero sobre todo era la madrina del bautizo quien se convertía en protectora de su ahijado o de su ahijada.
La madrina " tenía poder para cambiarle el nombre a su ahijada o a su ahijado si el que le había puesto su madre o su abuela no le gustaba ", me contó la señora Encarna.
- Tu nombre nada tiene que ver con el que te pusieron tus padres . Y con ese nombre te has quedao pa siempre, añadía.
En aquellos años te pasabas el día " embracilao " que significa que " pasabas de unos brazos a otros ", menos los ratos que estabas echao en un surco del huerto o en un haz de trigo en las tierras o en las Eras o en el Teso ".
Recuerdo la expresión de las viejas " gatas " cuando el muchachín no quería sentarse a la camilla de la cocina para comer el puré " ¡ si está embracilao y mal acostumbrao ! ".
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