EL VIEJO CANDADO Y LA VIDA
Una mañana los dueños del chicorzo donde guardaban los chivines se fueron al extranjero a " ganarse la vida ".
En la gruesa puerta de madera de roble dejaron el candado puesto y se llevaron la llave.
El tejado se fué cayendo hacia el interior porque las tejas - del tejar de los hermanos Neri - se agrietaron con la nieve y los yelos, y las vigas de bardones traídos en el carro desde los Rasos se pudrieron.
Nadie arrendó el chicorzo.
Cada mañana otros " gatos " emigraban al Norte y a Barcelona y a Madrid y al extranjero.
Allí quedó el candado, cada día más viejo y más roñoso.
Pero una primavera se posó sobre él un pardal, y de su pico cayó una semilla.
El día que yo hice la foto, la vida brotaba del interior del viejo candado, aunque me temo que el verano la ha marchitado.
Quizás la próxima primavera el viejo candado del chicorzo de los chivines del tío Demetrio vea brotar por el agujero de la llave una nueva vida.
Foto pinterest.es
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