" MÁS DA EL DURO QUE EL DESNUDO "
Es un " hermoso " refrán castellano que se escuchaba por las escalinatas del Palacio de Anaya en mis años de estudiante en Salamanca.
Era un refrán sacado del Lazarillo de Tormes.
" Cuando salimos de Salamanca, su motivo fue venir a tierra de Toledo, porque decía ser la gente más rica, aunque no muy limosnera. Arrimábase a este refrán: " Más da el duro que el desnudo ".
( Tratado I de El Lazarillo de Tormes. Anónimo ).
Salamanca, en el siglo XV, era una provincia pobre porque estaba repoblada por gentes provenientes de la zona cantábrica, llegados a ella tras la Reconquista.
Toledo era una ciudad y una provincia rica por la abundancia de judíos que en ella se habían asentado.
En Cereceda las " gatas " te recomendaban que te arrimaras a un árbol que tuviera fruto porque algo podrías " apañar ", mientras que debías huir del árbol seco que nada producía.
En mis años infantiles como camarero en la taberna, conocí a muchos personajes a los que los " gatos " se arrimaban o huían de ellos, según la apariencia del visitante.
Recuerdo que en una ocasión un tratante que llegó al pueblo para comprar ganado, me pidió que lo acompañara a casa de algunos " gatos " que le habían avisado a mi padre que tenían ovejas para vender.
Yo lo acompañé a un corral al Altozano y compró cinco ovejas viejas y un carnero. Para demostrar que pagaba bien, sacó un fajo de billetes del bolsillo del pantalón, aunque le dijo al " gato " que fuera a la taberna y allí le pagaba.
Cuando regresábamos a mi casa por la calle Larga, se unían a nosotros varios ganaderos que querían vender ovejas y cabras y terneros y marranos.
Al llegar al potro del tío Manolo, el tratante me dijo : " Los " gatos " se acercan al olor de mis billetes " y yo le dije " más da el que tiene que el que pide " , un refrán que me había enseñado mi abuela Fausta.
Foto Google.com
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