" CANTAORES DE TABERNA "
En la taberna de mis padres en Cereceda los azulejos con dichos o refranes habían desaparecido cuando yo era niño.
O quizás nunca estuvieron.
Lo que hubo siempre fueron " cantaores ".
Las noches de los domingos eran las privilegiadas.
Los mozos que tenían novia en el pueblo iban " cayendo " , poco a poco, tras pasar un rato con las sus novias.
Los mozos que tenían la novia en los Pueblos aparecían juntos, pues bajar de Cilleros o de la Bastida en noches de invierno era una aventura.
Todos ocupaban los bancos, las sillas y los espacios libres de la cocina.
Allí, en la cocina, con la camilla llena de copas de aguardiente o de anís, surgían los " cantaores ".
Algunos lo hacían muy bien en su imitación de Molina o de Farina.
" Una paloma blanca " o " mi Salamanca " eran las coplas de los desafíos.
Cuando se cansaban, otros se animaban, gracias al aguardiente.
Yo recuerdo con " cariño " sus nombres y sus caras.
Muchos descansan en paz para siempre.
Foto pinterest.es

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