LA TRADICIÓN DE JUGAR A LAS CARTAS EN LOS BARES
- En algunos pueblos tan pequeños hay que esperar la llegada de los jubilados veraneantes para hacer la partida, me dice uno de los pocos vecinos que pasan todo el año en el pueblo.
En Cereceda durante el invierno, a veces no hay suficientes jugadores para echar unas manos al tute.
La afición " grande " de la partida del domingo por la tarde se está perdiendo.
- La culpa la tienen los jóvenes de la familia que obligan a comer " mucho " más tarde. Mi padre le echaba la culpa al cura que decía la misa a la una. Si mi madre iba a misa - ella iba siempre - la comida se retrasaba y mi padre renegaba porque, cuando él iba, ya estaban hechos los corros.
- La otra tarde fuí a visitar a mi amigo Nicéforo a su pueblo, y en lugar de ir a su casa, me dirigí al bar del pueblo. Es el único bar. Allí estaba " haciéndose la partida ", me comenta mi amigo Miguel.
- Yo he sido de partida dominguera durante treinta años, por lo menos. Hoy ya no voy, y le he tenido que decir a mi compañero que me perdone. ¿ Culpables ? Mis hijas y mis yernos y mis nietos. ¡ Hasta que se junta toda la familia a la mesa . . . !. Y luego, la comida dura como si fuera " comida de boda o de matanza ". ¿ A dónde voy yo a las cinco de la tarde ?. Me pregunta un enfadado Bernardo, el almacenista de materiales de obra de Torreredonda.
Los pueblos vaciados no tienen ni bar ni vecinos, ni partida de carta los domingos.
¡ Una pérdida que a mí me duele !.
Foto lagacetadesalamanca.es

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