LA VIEJA CARRETILLA
La primera carretilla que apareció en el pueblo era propiedad del caminero.
La carretera era de piedras aplastadas por la " apisonadora ".
El caminero se encargaba de limpiar las cunetas.
Las cunetas eran unas excelentes regaderas por las que corría el agua de las tormentas.
El caminero iba haciendo - con la profundidad del reguero - la inclinación adecuada para que el agua corriera hasta donde él quería: una alcantarilla.
De esa forma la carretera no se inundaba.
Aquella carretilla descansaba muchos días al año, en primavera y en verano.
En otoño el caminero retiraba las yerbas secas de la cuneta.
En el invierno del pueblo la cuneta estaba, por el día y por la noche, cubierta de nieve o de hielo.
Cuando aparecieron las carreteras asfaltadas y las máquinas hacían cunetas " sin enterarse ", la carretilla pasó " al descanso eterno ".
Ahora la " paseaba " la mujer del caminero para llevar un poco de estiércol al huerto de la Poza o para traer un " puñao " de patatas tempranas con las que guisar la cena.
Hoy se ha convertido en silla " bajita " a la puerta de Mónica, la amiga de Agustina, la mujer del caminero jubilado.
Foto pinterest.es

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