LA MESA DE LA MATANZA
En mi visita a un pueblo de la España Vaciada me la encontré junto a una pared de piedras gordas sin argamasa.
Allí estaba recia, firme e inalterable al paso de los días y las noches.
- Estuvo un tiempo en el corral pero, cuando hicimos la obra, la sacamos al huerto y aquí está, me dijo la dueña.
- La hizo mi marido en ratos perdidos durante el invierno. ¡ No crea que no ha hecho matanzas !. La nuestra y las matanzas de medio pueblo, se animó a continuar.
- Sus patas resisten aunque sea un cebón de 25 arrobas, añadió con orgullo de mujer que entiende de matanzas.
- Nosotros hace ocho años que ya no hacemos matanza aunque algún vecino se la lleva para usarla a la hora de " matar los cebones ".
Yo la miro despacio, le hago unas fotos, me la imagino con un cebón de venticinco arrobas tumbado sobre ella, y la dejo descansar en el huerto junto a la casa de sus dueños.
Foto pinterest.es

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