JUGAR A LA PEONZA EN LA CALLE
Hoy he pasado por un parque de Alicante y me he encontrado a un grupo de niños jugando a la peonza.
Me ha parecido que las peonzas eran metálicas.
He visto sus lanzamientos y su recogida de la peonza del suelo con un valor digno de otras causas.
Y me han recordado mis años con una peonza en el bolsillo del pantalón corto.
Los " gatos " y las " gatas " tenían pavor a los accidentes con peonzas.
Yo no recuerdo ninguno.
Recuerdo muchos llantos y lágrimas por la rotura de peonzas al jugar a sacarlas del corro, dibujado con un palo sobre el polvo de las calles de Cereceda.
Mi primera peonza se la pedí a mi padre un año que fué a segar a Villamayor.
Aquella peonza - para un niño de cinco años - tenía el pico " de juguete.
La fragua del tío Manolo y mi amigo Luís la convirtieron en un arma " terrorífica " con un pico nuevo.
Mientras me alejaba de la " partida de peonza " intentaba recordar mis llantos por cada peonza rota.
Foto pinterest.es

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