sábado, 11 de julio de 2026

 JUGAR A LA PEONZA EN LA CALLE




Hoy he pasado por un parque de Alicante y me he encontrado a un grupo de niños jugando a la peonza.

Me ha parecido que las peonzas eran metálicas.

He visto sus lanzamientos y su recogida de la peonza del suelo con un valor digno de otras causas.

Y me han recordado mis años con una peonza en el bolsillo del pantalón corto.

Los " gatos " y las " gatas " tenían pavor a los accidentes con peonzas.

Yo no recuerdo ninguno.

Recuerdo muchos llantos y lágrimas por la rotura de peonzas al jugar a sacarlas del corro, dibujado con un palo sobre el polvo de las calles de Cereceda.

Mi primera peonza se la pedí a mi padre un año que fué a segar a Villamayor.

Aquella peonza - para un niño de cinco años - tenía el pico " de juguete.

La fragua del tío Manolo y mi amigo Luís la convirtieron en un arma " terrorífica " con un pico nuevo.

Mientras me alejaba de la " partida de peonza " intentaba recordar mis llantos por cada peonza rota.


Foto  pinterest.es


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