sábado, 18 de julio de 2026

EL GORRIÓN DE SINFOROSO



 

A Sinforoso siempre le gustaron los pájaros.

- Recuerdo que cuando yo era niño de seis o siete años, me encontré un día un pardal que se había caído del nido. Se lo llevé a mi madre y ella me dijo que lo cuidara con leche de cabra y con garbanzos cocidos. Yo lo metí en una caja con agujeros y allí vivió hasta que una mañana abrí la caja y se fué volando.

Con estas palabras me ha contado Sinfo - él me dijo que así lo llamaban en el pueblo - su primera historia de amor a los pardales.

- Cuando mis amigos iban a cazar pardales a los corrales con un farol, yo se lo dije a don Jerónimo el maestro y los castigó.

Me he quedado " atontado " con  la escena que presencio mientras hablamos: Los pardales se acercan y comen miguitas de pan de sus manos y. si coloca un trozo grande de pan en la boca, se acercan a picar sin asustarse.

- La única que le tiene envidia a los pardales es Rochita, esa perrita que usted ve tumbada junto a la higuera. 



Foto  pinterest.es

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