EL CALDERO DE LA MANTECA
En todas las casas había un caldero de cobre que solía tener su trabajo durante los días de la matanza.
La matanza de los cebones en Cereceda duraba unos cuantos días.
La duración dependía del número de cebones y de los brazos - principalmente femeninos - que se dedicasen al " mondongo ".
A mi madre le gustaba cocer las morcillas lustres que se hacían la mañana de la matanza en el caldero de cobre.
Pero el orgullo del caldero de cobre era deshacer la manteca.
El caldero de cobre necesitaba una buena lumbre pero, a cambio, mantenía el calor de los productos echados en su interior por más tiempo.
El resto del año, el caldero de cobre relucía de limpio encima de la alacena de la sala o se situaba - colgado de un clavo - cerca de la chimenea de la cocina.
El caldero de cobre tenía, como futura dueña, a la hija mayor de la familia.
Foto pinterest.es

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