VINO DE REBUSCO: QUE él me busca y yo lo busco
Yo, que soy hijo de tabernero, siempre pensé que " vino de rebusco " era aquél que cualquier persona podía hacer con molestarse en recoger las uvas que los vendimiadores hubieran dejado en las vides.
El " rebusco " o la " rebusca " - que era como se denominaba en Cereceda - era un trabajo para personas que carecían de olivos o de vides o de tierras de trigo o de linares de patatas, y, como el trabajo les escaseaba, podían pasar el día o los días en terrenos ajenos a recoger lo que pudieran encontrar.
Cuando andábamos sacando las patatas en el pueblo, podías escuchar frases como ésta: La mi muchacha es buena para rebusca. No deja ni una patata pequeña en los canteros del linar de la Nava el Mónago.
En cambio había familias que - todos por igual - tenían la costumbre de dejar patatas gordas y pequeñas entre la tierra de los surcos.
Igualmente ocurría con el trigo.
- Florentino - el rapaz de este año - por no agacharse, deja espigas en los vados pa sacar un costal de harina, se quejaba a las sus vecinas la mujer del alcalde.
El rebusco de aceituna y de uvas no existía en Cereceda.
A los gatos las viñas y los olivos le parecían " cosas de pobres " frente a sus cosechas de trigo y de patatas.
La expresión " vino de rebusco " se la escuché a un serrano, aficionado a la bebida.
- El vino de rebusco: Que él me busca a mí, y yo lo busco a él ".
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