martes, 27 de octubre de 2020

EL BURRITO TRISTE





El burrito Nico ( su dueño se llama Nicolás ) se ha puesto triste porque su dueño no le ha dado un caramelo. A Nico le gustan las cáscaras de las naranjas. Cuando su dueño come una naranja se la reparten : para uno los pirigallos de dentro y para el otro la cáscara y la piel blanca de la naranja.

Como a Platero, el burro de Juan Ramón Jiménez, " le gustan las naranjas, mandarinas, las uvas moscateles, todas de ámbar, los higos morados con su cristalina gotita de miel ... " que Nicolás le proporciona siempre que puede cuando lo lleva hasta el huerto del laurel.

El burrito Nico se acerca al laurel y huele sus hojas. Un día se atrevió a meter una en su boca y le desagradó el sabor. Mostró su desagrado con un  rebuzno que asustó a su dueño. A mí me gusta más la palabra roznido, que suena a llanto de niño perdido entre la multitud de flores de un prado.

A Nico lo está llamando su dueño pero él, enfadado, dirige su cabeza hacia el lado contrario para que sepa que no quiere escuchar las palabras que le dice porque no le ha dado un caramelo. Han pasado junto al garbanzal de Leónidas y, cuando ha querido alcanzar una parrera para comer los garbanzos tiernos, su amo le ha reñido, y al llegar al huerto de la Zeralavieja lo ha dejado suelto  para que corra. Hoy Nico está triste. Sus carreras serán lentas y sin rumbo. La vuelta al corral donde duerme con las vacas, las cabras y las gallinas, quizás le recompense del " sermón " que le ha echado su dueño.

Y, cuando sea tarde, muy tarde, Ana, su dueña, le regalará un coscurro  de pan mojado en leche de cabra. Ese caramelo le procurará un sueño feliz.

Foto pinterest.es

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