martes, 9 de junio de 2020


"TODAS LAS PERSONAS MAYORES FUERON AL PRINCIPIO NIÑOS, AUNQUE POCAS DE

 ELLAS LO RECUERDAN








Es una cita  de El Principito ( le petit prince ) del escritor francés Antoine de Saint-Exupéry.

Yo, que ya soy mayor, he tenido desde niño una especial predilección por escuchar a las personas mayores.
Todos los vendedores ambulantes que acudían a la posada de mis padres en Cereceda acostumbraban sentarme en sus rodillas para contarme historias, unas reales y otras inventadas, en las frías noches del invierno mientras mi madre les preparaba la cena y yo había vuelto a casa después del rosario. Muchos de aquellos hombres eran solteros y venían desde Galicia o desde Barcelona con sus mercancías por los pueblos.
También recuerdo al cabo Juan, el Jefe del puesto de la Guardia Civil de El Cabaco, que tenía dos hijas, ya mozas, pero a las que veía cada mucho tiempo. Se quitaba el capote, lo colgaba en la cocina para que se secara, me hacía " bailarinas  de madera " y me contaba cuentos.
Eran muy pocos los que me contaban " cosas " de cuando ellos eran niños en sus pueblos de origen. Su vida estaba llena de las tristezas de la guerra - yo nací en 1.942 - y de la pérdida de seres queridos. A ellos les desagradaba contarme cosas de su niñez.
Pasaron los años y los años. En mis vacaciones de verano en el pueblo, yo me dedicaba a escuchar a los hombres y las mujeres mayores. Y, ahora, les gustaba contarme " cosas " de su niñez, de sus maestras, de sus compañeros de la escuela, de los curas del pueblo, de las fiestas del pueblo, de las matanzas, de sus juegos infantiles.
Los hombres de mi niñez querían olvidar que un día fueron niños, pero las personas mayores de hoy se sienten felices de recordar sus días de niños.

Foto  google.com

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