viernes, 16 de diciembre de 2016

EL REPARTO DE LAS PIÑAS

Las escuelas de Cereceda se trasladaron a su emplazamiento actual el año 1925. Hasta ese año estaban en los bajos del Concejo, en los locales que yo conocí como salón de baile.
Al iniciarse el curso D. Valentín y Dª María Henar distribuyeron el terreno del patio escolar entre los niños y las niñas por parejas, y plantaron pinos. " Cada pino tenía un niño y una niña que lo cuidaban. A mí me tocó con Casiano, el hijo del señor Canuto el boyero. Mi pino estaba - y está todavía -cerca de la pared de la Jacera, en la esquina. Casiano y yo lo regábamos, y le poníamos piedras alrededor para que no lo pisaran." Esta información me la ha dado mi tía Luisa, a la que he citado en muchos artículos  pues me ha contado " muchísimas " cosas de Cereceda. El blog PATALOSO realizará un día un homenaje a todas las personas " mayores " del pueblo por ayudarme a escribir la historia de Cereceda
Los pinos crecieron y cuando yo " entré " a la escuela, con D. Lamberto como maestro, ya eran árboles hermosos pues habían cumplido 22 años de edad. Había muchos pinos, pero un día llegó el Juego Pelota - la palabra frontón es muy " moderna " - y se " llevó " por los dos lados de la pared vertical un gran número de pinos.
 Cuando las piñas estaban maduras D. Lamberto " mandaba " a los mayores que tiraran las piñas de los árboles, y a cada niño y a cada niña nos tocaba un cesto de piñas. Recuerdo que un año las niñas se repartieron las piñas de sus pinos y los niños las piñas de los nuestros, y que hicimos una  separación de zonas con una hilera de piedras en el suelo en el Juego Pelota de abajo.Yo solo recuerdo ese " reparto " un año. Los demás años éramos " buenos amigos ".
Esas piñas las poníamos en la lumbre para que se abrieran y sacar fácilmente los piñones. Unos piñones que las " matanchinas " empleaban para echarlos en la morcilla lustre, una vez " machados con mucho mimo,"  pues a mi madre le gustaba que los piñones estuvieran enteros.
Yo estuve con mi familia de matanza el año 1.990 y fuí con un cesto y un " varal " a buscar piñas a las escuelas.
Como dice mi amigo Isidro Marcos Martín, escritor de temas de Cereceda, son " recuerdos, jirones, trozos de nuestra vida echados en el " cesto " de nuestra vida, como piñas de los pinos de las escuelas ".


Etiqueta.      Costumbres.

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