martes, 31 de marzo de 2020


SER DE LA CASCARA AMARGA

En el siglo XVIII se aplicaba la expresión a cualquier individuo " valentón o pendenciero ".
En el siglo XIX  pasó a ser una expresión despectiva para los liberales, librepensadores o progresistas reaccionario.
Actualmente describe a las personas con un carácter " atravesado."
En Cereceda se utilizaba esa expresión cuando yo era niño.
Mi tía Floripe solía utilizarla para asignarla a personas poco sociables. Para ella quienes no iban a misa los domingos, quienes no acudían al bar, quienes no tapaban la poza tras regar su huerto o quienes no prestaban ayuda en las Eras o en el Teso cuando se presentaba una tormenta, para abarañar la parva, eran personas " de la cáscara amarga."
Ella decía : No pidáis ayuda a ése porque es " de la cáscara amarga."
Mi opinión es que ella hablaba de la cáscara amarga refiriéndose a la cáscara del limón.
En Cereceda no había naranjos ni limoneros. Las mujeres   compraban un cesto de naranjas y un " puñao " de limones  a cambio de patatas a los camiones que llegaban desde Valencia.





En cambio, uno de los platos favoritos del invierno era " el limón." Un guiso que se hacía con una naranja, un limón, chorizo fresco asado en las brasas, carne asada y huevos fritos.
- Lo primero que se pincha con el tenedor es un trozo de limón, decía mi padre. Es bueno para romper el ayuno de la noche. Luego ya, se comen los trozos de naranja y el resto de lo que haya en el plato.
En mi casa se comía limón muchos domingos del invierno y, siempre se cumplía la tradición, el día de San Pablino.

Foto  es.images.search.yahoo.es

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