domingo, 6 de diciembre de 2020

 


MÁS QUIERO MIS LINARES  cagados  de culo de oveja en aprisco, que bendecidos por mano de cura o de obispo.






Esta es una frase, tipo refrán, que yo escuché a algunos " gatos " viejos en la taberna de mi padre, cuando hablaban de " echar noches de ovejas " en sus linares o en sus tierras.

El aprisco es el lugar cerrado en el que meten las ovejas para protegerlas de las inclemencias del tiempo o del ataque de los lobos.

En Cereceda los apriscos se hacían con paredes de piedra o con cañizos y zapatas.

Los cañizos eran armazones de madera que servían para levantar una empalizada.

Las zapatas eran trozos de madera, pesadas y con un agujero en el centro para encajar el extremo de dos cañizos.

Cañizos y zapatas se llevaban de unos linares a otros o de unas tierras a otras en la primavera y en el tardío para que ese lugar las ovejas pasaran la noche.

Una noche de ovejas era la forma de expresar los " gatos " el que las ovejas de la piara durmieran una noche en un linar. El abono que dejaban las ovejas era de una gran rentabilidad para el dueño de la finca. Los orines y los excrementos " daban vida " a unos huertos muy fríos, y patatas, remolachas, alubias y berzas producían una excelente cosecha tras " una noche de ovejas."

La comparación can la bendición de obispo o de cura se refiere a la costumbre que había en Cereceda de celebrar un día " la bendición de los campos ". Un año se hacía en la Hoja de Abajo y al año siguiente en la Hoja de Arriba. Era una procesión de agricultores para pedir que las lluvias - el sacerdote realizaba la bendición con el hisopo y agua bendita - trajeran abundancia de cosecha a los campos del pueblo.

Para los agricultores del pueblo " la noche de ovejas " era más productiva que " la bendición de los campos." Al menos, así lo expresaban ellos.

Foto  google.es

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