domingo, 20 de diciembre de 2020

 PEGUJARES. PEGUJALES.

En Cereceda se decía pejugales, cuando se referían  a unos huertos, linares o tierras muy pequeños.





- En la Fuente Castaño mi marido tiene un pejugal, que heredó de su madre y que antes había sido de su abuela Rosa, al que casi no merece la pena subir a sembrarlo y a regarlo. No hace ni medio celemín de cebada ni tres puñaos de alubias. Tiene buena tierra y buen agua, pero subir hasta la Fuente Castaño para ese pejugal...  

La razón por la que en Cereceda - mi abuela tenía unos pejugales en La Escalerita que producían tres cestos de patatas - era la división de las herencias entre todos los descendientes de la familia.

Los padres querían que todos - hijos e hijas - tuvieran una parte en el linar de La Vega, y así tocaba a cada miembro un cantero. Aquellas zonas de regadío con agua abundante eran deseadas, sobre todo, si estaban cercanas al casco urbano.

Los huertos y linares que se regaban con el Agua del Común, el Agua del Pueblo, se dividían con cada reparto de herencias. Entonces te tocaba un cantero, que era un pedazo de tierra en la que se podían hacer los seis u ocho surcos de un cantero, que se sembraba de alubias, frejones o patatas.

Estos productos fueron desapareciendo y ocuparon su lugar los tomates, las lechugas, los puerros, los pimientos y las flores.

Estos pejugales había que trabajarlos " a azada " porque allí no se podía trabajar con el arado y la pareja de vacas. El estiércol que se echaba cada año para la siembra se llevaba en cestos o en la burra.

La llegada de los carros metálicos arrastrados por ganado asnal solucionó una parte de esos inconvenientes, aunque obligaba a meter el estiércol " a cestos " desde el camino a través de una portera de madera, " de fabricación propia."

Foto  google.com

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