domingo, 31 de mayo de 2020


EL LLANTO DE LOS LABRADORES

Hoy he hablado por teléfono con un amigo médico, que un día dejó el tractor y lo cambió por el bisturí.
Su especialidad cirujano torácico.
Habemos hablado ( a mi amigo le gustan las formas antiguas del verbo haber ) del campo, de las tierras, de los trigales, de ... y habemos llegado, como siempre, al llanto de los labradores.







Yo le he recitado la coplilla que me enseñó mi tío Horacio, labrador de Cereceda, y que a él, me dijo, le había enseñado un cura :

                                            Siempre los labradores
                                            están llorando :
                                            unas veces por duro
                                            y otras por blando.

- Mi padre,  ha dicho mi amigo, siempre se quejaba al llegar la sementera. Si llovía estaba blanda la tierra. Si no llovía, había que esperar porque estaba duro el terreno.
En mi pueblo, le he dicho yo, había labradores que se fiaban más del calendario que del estado del terreno y les gustaba sembrar temprano.
Ellos decían :

                        " Si lo temprano a veces miente, lo tardío siempre."

Mi padre, que era defensor de la siembra temprana, me enseñó este otro refrán :

                               " Agua esperé, tarde sembré. ¡ Sabe Dios lo que cogeré !.

Los dos, mi amigo y yo, nos habemos reído un rato recordando a los hombres de pueblo, pantalón y chaqueta de pana, renegando detrás de la yunta porque el cielo no les daba el " tempero " que ellos querían para la sementera.
 Pero como decía el tío Fael, el abuelo de Esperanza, " en verano te diré si sembré pronto o sembré tarde, cuando vea los sacos de trigo en la era."

Foto  Laciana, en blanco y negro.  google.com

             

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